なぜ幼児は落書きをやめてしまうのか?

元の記事は描画の文法プロジェクトの一部としてノナ・オルバーチによって書かれたものです。(翻訳者: 飯川すみれ)

 

イスラエルの多くの幼稚園に共通するある一つの懸念があります。それは、子どもたちが絵を描くことや落書きすることをやめてしまうということで、子どもたちの多くが苛立ちを感じたり、自分の描画が「下手っぴ」だと言ったりするそうです。これらの幼稚園ではぬりえの用紙が与えられていることが多く、時には子どもに頼まれたものを大人が描いてあげて子どもが色を塗り込めるようにしていることもあります。その結果、子どもたちは自分の描画と保護者や保育者が描いた絵を比べるようになります。それゆえに、思いのままに子どもが落書きしたり絵を描いたりするという自然な流れがかなり幼い頃から崩壊し、子どもが描くことをやめてしまうのです。

ある幼稚園の先生がこの問題に関して助言を求めてきたことがあります。

その問いは、「この問題を取り除けるでしょうか?」というものでした。

「ぬりえや模写が日常に溶け込んでしまったあとでも、子どもたちはまた自然に楽しみながら落書きをするのでしょうか?」

「私たちは後戻りすることができるのでしょうか?」


私はある朝その幼稚園に赴き、4人の子どもたちを招く準備をしていました。

用意したのは線と点のテーブルです。その机には4種類の紙と、異なる太さの黒いマーカーやペンなどの画材が提供されています。

「これは何?」と最初に来た子どもが聞きます。

「これはね、落書きやいたずら描きをする場所だよ。やってみたい?」

するとすぐに、多くの子どもたちがぐちゃぐちゃの線や真っ直ぐの線などを描いてみたくなったようです。私はそれらの作品をすぐに吊るして掲示しました。


「どうしてここに吊るしたの?ただの落書きなのに。」と子どもたちが聞きます。

「私ね、落書きが大好きなんだ。だってこんなにちがう種類の落書きがあるんだもん。どれが面白いと思う?もしかすると他の友達がみても面白いし、それにみんなも何かやってみようって思いつくかもしれないじゃない?」


この介入にはどんな意味があったのか:

黒だけを使うことは頭を働かせて形や線、点について探求することを促します。そしてその経験により、子どもたちは持ち前の創造する力を直ちに発揮します。思いのままに表現するという自然な流れが蘇ったのです。もしここに色とりどりの画材が用意されていたとしたら、おそらく彼らは虹や花、ハートなどの物を描こうとしていたでしょう。それから数週間この取り組みを続け、ほとんど全ての子どもたちがいま一度なぐり書きをし始め、彼らの「下手っぴ」な絵に対する苛立ちが消えていきました。その幼稚園では、ぬりえは撤廃され、保護者もそれについて知らせを受け、多くの家庭でも変更があったようです。


私が思うにこの幼い子どもたちの間にある表現に対する自信のなさは、西洋の教育についての考え方が一部関係しています。イスラエルにおける多くの幼稚園、また世界の多くの教育現場で、ほとんど全ての教育的介入や提案は認知的な学び、すなわち識字や算数に焦点が当てられ、優先されているのです。遊びや表現はそれらの目的に向けて操作され、認知的な学びを達成するための道具として使われています。ある4歳児に模写をする提案をするということは、いずれ学ぶ識字に向けて見て描く力を養うため。また、子どもたちに人の形をどの順番でどのように描くかを教え、集団での学習の準備に充てますが、そこから子どもたちが独自に観て描き学ぶ姿勢に戻していくのはとても難しいことです。


西洋では量的要素を評価します。量で表されたことは科学的なように見えるので、私たち大人は数字や表が大好きです。でも、その中のどれが好奇心、遊び心、喜び、想像力、優しさ、共感を測ることができるのでしょうか?これらは全て質なのです。「5歳の時点で読み書きができる」という能力ではなく、これらの質が私たち人間を作るのです。学校では、実物する形あるモノの描画は誉められるのですが、遊びや想像力、自分なりの喜びを表現した落書き、なぐり描きに価値が置かれることはごく稀です。


私たちは自分たちが勉強するだけの生き物よりもっと卓越した存在であることを忘れてしまったのでしょうか?


¿Por qué los niños de jardín de infancia dejan de garabatear?

de Nona Orbach – Traducción de Simonetta Cittadini

 

En muchos jardines de infancia en Israel, existe un comportamiento preocupante y común. Los niños dejan de dibujar y garabatear, y muchos se frustran y dicen que sus dibujos son feos.

En estos jardines de la infancia, las páginas para colorear las suelen ofrecer los adultos, y en ocasiones dibujan una imagen solicitada por el niño para que la llenen de colores.

El resultado es que el niño compara sus dibujos con los de sus padres o maestros. Por lo tanto, el flujo natural del garabato y el dibujo de la infancia se altera a una edad muy temprana y dejan de dibujar.

Una maestra de jardín de infantes me pidió que la ayudara con este problema.

La pregunta era: ¿Podemos remediar esto?

¿Los niños volverán a garabatear con alegría y de forma natural, incluso después de haber estado expuestos a libros para colorear y / o copiar?

¿Podemos hacer retroceder el volante?

Llegué al jardín de infancia esa mañana y preparé una sugerencia / actividad para cuatro niños.

La tabla de líneas / puntos.

La mesa se instaló con cuatro tipos de papeles y algunas herramientas de dibujo negras, como marcadores, bolígrafos y lápices de diferentes tamaños, etc.

 

“¿Qué es esto?” Preguntó el primer niño.

“Esta es una mesa de garabatos. ¿Le gustaría probarlo?”

Muy rápidamente, muchos quisieron garabatear y crear diferentes líneas. Colgué el trabajo de inmediato.


“¿Por qué cuelgas esto? Es sólo un garabato ”, preguntaron. “ Me encantan los garabatos, ¡y hay muchos tipos de ellos! ¿Puedes descubrir algunos? También podría ser interesante para otros niños mirar y tal vez tener ideas sobre lo que quieren hacer .”

 

El significado de esta intervención:

El uso de líneas negras solo estimula al cerebro a investigar formas, líneas y puntos. Esto llevó a los niños inmediatamente a su fase de desarrollo natural para crear. El flujo natural se revivió. Si hubiera bolígrafos de colores, probablemente entraría en esquemas como arco iris, corazones, flores, etc.

Las semanas siguientes, casi todos los niños comenzaron a hacer garabatos una vez más, y su frustración por los dibujos “feos” desapareció.

En ese jardín de infancia, los libros para colorear ya no estaban disponibles, se notificó a los padres y muchos de ellos hicieron algunos cambios en casa.

Creo que parte de esta expresión de baja autoestima entre los niños muy pequeños está relacionada con la forma en que el mundo occidental entiende la educación.

En muchos jardines de infancia en Israel, y tal vez en todo el mundo, casi todas las sugerencias e intervenciones tienen como objetivo el aprendizaje cognitivo. La alfabetización y las matemáticas son la principal prioridad de nuestra sociedad.

El juego y el arte se manipulan y dirigen con ese propósito. Sugerirle a un niño de cuatro años que copie una imagen es precisamente eso. Enseñar a un niño  cómo dibujar una figura humana, corregirla, es un problema grave.

¡El mundo occidental mide elementos cuantitativos!

Nos encantan los números y las tablas, ya que parecen científicas, lo que significa que es bueno, ¿verdad?

Pero, ¿cómo se puede medir la curiosidad, la alegría, la imaginación, la bondad y el compartir?

¡Todos son cualitativos! Estas cualidades son las que nos hacen humanos y no nuestra capacidad para leer a los cinco años.

Entonces, en la escuela, los dibujos que son representativos reciben elogios, pero el elogio por el juego, la imaginación y la alegría por sí mismos son raros.

¿Hemos olvidado que somos mucho más que criaturas cognitivas?

 

Liat Shmerling lo probò con su hijo.

Este artículo forma parte del proyecto Grammar of Drawing sobre el lenguaje expresivo del dibujo, en una colaboración entre Suzanne Axelsson, Nona Orbach and Roberta Pucci.

Este texto ha sido traducido a 7 idiomas:

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Why Do Kindergarten Children Stop Scribbling?

By Nona Orbach


In many kindergartens in Israel, there is a common worrying behavior. The children stop drawing and scribbling, and many become frustrated and say that their drawings are ugly. 

In these kindergartens, coloring pages are often given by the adults, and sometimes they draw an image requested by the child so they can fill it with colours.

The outcome is that the child compares their drawings to their parent or teacher. Thus, the natural flow of childhood scribbling and drawing is disturbed at a very young age, and they stop drawing.

A kindergarten teacher asked me to help her with this issue.

The question was: Can we remedy this?

Will children scribble joyfully again  and naturally, even after being exposed to coloring books and/or copying?

Can we turn the wheel back?

I came to the kindergarten that morning and prepared a suggestion/activity for four children. 

The Line/dot-table. 

The table was set up with four kinds of papers and a few black drawing tools such as different sizes of markers, pens and pencils, etc.


“What is this?” Asked the first child.

“This is a scribble-doodle table. Would you like to try it?” 

Very quickly, many wanted to scribble and create different lines. I hung the work immediately.


“Why do you hang this? It is only a scribble,” they asked“I love scribbles, and there are so many kinds of them! Can you discover a few? It might also be interesting for other children to look at and perhaps have ideas about what they want to do.”


The meaning of this intervention:

Using black lines only encourages the brain to investigate shapes, lines, and dots. This brought the children immediately to their natural developmental phase to create from. The natural flow was revived. If there were colored pens it would most likely go into schemas as rainbows, hearts, flowers, etc. 

The weeks followed, almost all children began doodling once again, and their frustration around “ugly” drawings disappeared.

In that kindergarten, coloring books were no longer available, and the parents were notified, and many of them made some changes at home. 

I think that part of this expression of low self-esteem amongst very young children is connected to how the western world understands education.

In many kindergartens in Israel, and maybe around the world, almost all suggestions and interventions are aimed at learning cognitively. Literacy and maths are the top priority of our society.

Play and art are manipulated and directed for that purpose. Suggesting to a child of four to copy an image is doing just that. Teaching a child how to draw a human figure, correcting them is a serious problematic impingement.

The western world measures quantitative elements!

We love numbers and tables, as they seem scientific, meaning it is good, right?

But, how can one measure curiosity, playfulness, joy, imagination, kindness, and sharing?

They are all qualitative! These qualities are the ones that make us human and not our ability to read at the age of five.

So in school, drawings that are representative receive praise, but praise for play, imagination and joy for their own sake is rare.

Have we forgotten that we are much more than cognitive creatures?


Liat Shmerling tried it with her child.

This post is part of the Grammar of Drawing project about the expressive language of drawing, in a collaboration between Suzanne Axelsson, Nona Orbach and Roberta Pucci.

It is translated in five languages:

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Perché i bambini smettono di disegnare?

Di Nona Orbach – Traduzione di Roberta Pucci

 

In molte scuole dell’infanzia israeliane si sta verificando un fenomeno preoccupante. A un certo punto, molti bambini smettono di scarabocchiare e disegnare spontaneamente, sentendosi frustrati da queste attività e definendo “brutte” le loro opere.

In queste scuole, spesso l’insegnante consegna ai bambini delle fotocopie con dei disegni prestampati o disegna lei stessa qualcosa che poi i bambini andranno a colorare. Il risultato è che i bambini tendono a confrontare i loro disegni con quelli stampati o disegnati dall’adulto. Così si interrompe il processo naturale di sviluppo del disegno nell’infanzia, che passa attraverso la fase dello scarabocchio.

Tempo fa, un’insegnante mi chiese di intervenire per rimediare a questa situazione, ponendomi implicitamente la domanda: è ancora possibile intervenire per far sì che i bambini tornino a scarabocchiare in modo gioioso e spensierato, senza ansia da prestazione e modelli di riferimento?

Ecco la mia risposta. Una mattina sono andata a scuola e ho allestito un’attività per un piccolo gruppo di bambini: il “tavolo punto-linea”. Ho disposto sul tavolo dei fogli di quattro diversi tipi di carta e alcuni strumenti per disegnare solo di colore nero (pennarelli di varie dimensioni, penne e matite).

 

“Cos’è questo?” chiese un bambino avvicinandosi.

“È il tavolo degli scarabocchi” risposi. “Vuoi provare?” 

In pochi minuti, i bambini facevano già la fila per sedersi al tavolo punto-linea, dove si sentivano legittimati a scarabocchiare e creare diversi tipi di linee. Mi affrettai ad appendere i loro lavori sulla parete accanto al tavolo.

 

“Perchè li appendi? Sono solo scarabocchi…” chiesero alcuni bambini. “A me piacciono molto gli scarabocchi. Guardate quanti tipi diversi! Ne conoscete qualcuno? Possono essere utili anche per altri bambini, magari verrà loro voglia di provare.”

 

Qual è il significato di questo intervento?

L’utilizzo esclusivo del nero attraverso strumenti “lineari” come matite, penne e pennarelli sollecita la mente ad esplorare forme, punti e linee. Ciò riconduce immediatamente i bambini al loro stadio naturale dello sviluppo grafico, facendo sì che il processo spontaneo possa riprendere il suo corso. La presenza di altri colori avrebbe probabilmente portato a ripetere degli schemi e dei modelli (arcobaleni, cuori, fiori, eccetera).  

Nelle settimane seguenti, quasi tutti i bambini ricominciarono a scarabocchiare e la loro frustrazione per i disegni “brutti” scomparve.

All’interno della scuola, le schede da colorare vennero abolite, rendendo i genitori partecipi delle motivazioni della scelta, con il risultato che molti di essi seguirono il buon esempio anche a casa.

Credo che questo fenomeno di auto-svalutazione, così diffuso tra i bambini in età prescolare, derivi dal modo di intendere l’educazione da parte della società occidentale.

In Israele (e forse in altre parti del mondo), in molte scuole dell’infanzia quasi tutti gli stimoli e gli interventi da parte dell’adulto hanno come obiettivo un apprendimento di tipo cognitivo.

Le competenze considerate più importanti dalla nostra società sono quelle verbali e matematiche. Il gioco e le attività artistico-espressive, quindi, sono spesso “manipolate” e direzionate per questi obiettivi, come quando un bambino di quattro anni viene invitato a copiare un’immagine. Insegnare a un bambino in età prescolare come disegnare una figura umana, correggendo i suoi disegni spontanei, rappresenta un’intrusione e un grave ostacolo al suo sviluppo.

Il mondo occidentale ama e reputa importante tutto ciò che può essere misurato: numeri, tabelle, valutazioni scientifiche. Ma come possiamo misurare la curiosità, il gioco, il piacere, la gioia, l’immaginazione, la gentilezza? Si tratta di elementi “qualitativi” non “quantitativi”. Sono queste qualità a renderci umani, molto più dell’abilità precoce nella lettura e nella scrittura.

Troppo spesso nelle scuole vengono elogiati e incoraggiati solo i disegni con una funzione rappresentativa, mentre è molto raro un elogio al gioco, all’immaginazione, al piacere del fare fine a se stesso.  

Forse a volte dimentichiamo di non essere creature unicamente “cognitive”.

 

Liat Shmerling propone il tavolo “punto-linea” alla sua bambina

Questo post fa parte del progetto Grammar of drawingun viaggio per esplorare il linguaggio espressivo del disegno, a cura di Suzanne Axelsson, Nona Orbach e Roberta Pucci.

Tutti gli articoli sono tradotti in 4 lingue:

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